La visión de las cosas desde la tranquilidad de los momentos. Porque el día da instantes para la reflexión.
martes, 24 de junio de 2014
El sortilegio
jueves, 19 de junio de 2014
No me importa decirlo
miércoles, 18 de junio de 2014
¿Por qué no te callas?
lunes, 16 de junio de 2014
Desde La Buhardilla (un guiño a la cultura isleña)
Desde siempre me había interesado el arte pictórico, el escultórico, el musical, el literario... Y siempre que podía me maravillaba visitando lugares donde el arte de lo antiguo permanecía oculto al ciudadano de hoy. Buscaba el detalle que estaba a la vista y nadie veía. Me gustaba acudir a los conciertos que alguna banda organizaba donde se interpretaban piezas clásicas. Acudía al museo municipal isleño -cuando supe que había uno- allá en el Ayuntamiento y, doy fe, impactaba entrar en lo que parecía una sala de torturas medieval y encontrarte rodeado de ánforas y enseres de aquella Isla de nombre helenizado; con cañones y artilugios de cuando Napoleón quiso llegar a Cádiz y hacerse con el sitio, como los ingleses en el XVI (pero creo que los franceses fueron más torpes).
En cuanto a exposiciones pictóricas o escultóricas, como mucho las que organizaban en la Casa de la Cultura o la de aquella sala de exposiciones, que era un alarde de mecenazgo hacia el pueblo, que se accedía a través de la famosa escalerilla de la calle Pizarro.
San Fernando no ha sido en sus últimos cuarenta años (hablo desde mi experiencia) una ciudad volcada en este aspecto, por desgracia. Una localidad donde la monumentalidad está restringida por su propia idiosincracia unida de forma inevitable a la capital y sus activos culturales, no ya solo los monumentales, se concitan en los eventos religiosos y en algunos más donde se intenta tirar más del tipismo que de la novedad.
Y he aquí que surge una empresa. Una idea comercial que dispensa licores y ofrece la posibilidad de la lectura ante la copa, la jarra o la taza que nos reconforta el cuerpo, mientras el libro hace lo propio con el alma.
Dentro de esta Buhardilla llena de historias en papel y de líquidos animosos, se encuentra un ánima inquieta, que no cesa en su deseo de contribuir en darle a su Isla la vida que necesita más allá del costumbrismo socio-cultural del que viven sus gentes; y conste que no critico aquello, pero la realidad se da cita en nuestras calles y plazas carentes de la diversidad en este aspecto que una ciudad con cien mil habitantes necesita.
Gema Tacón, es ese "poltergeist", ese espíritu inquieto que se ha colado en nuestra casa -nuestra tierra- removiendo la cultura adormecida en nuestros jóvenes talentos y reconociendo a aquellos ya contrastados que estaban a otra cosa. Ha trabajado por revitalizar una Feria del Libro isleña que ya descendía en categoría hasta la de velada. Ha propuesto ideas novedosas en San Fernando que revitalice y haga emerger un panorama que se presentaba desolador fuera de aquello que organizase el ayuntamiento.
Dar, en definitiva, un soplo de aire fresco al hastiado ambiente de paseos de acera a acera que desde hace décadas se vienen dando en la ciudad.
Es difícil y ardua la labor que se ha propuesto Gema Tacón y su particular "Cafe Gijón" de La Buhardilla. Muchos problemas y protocolos que superar, quizás demasiados cuando la intención es tan meritoria como loable. Seguro que pocas ayudas desde la administración local y sus áreas correspondientes. No faltarán las críticas, ni las zancadillas, ni los empujones, ni los menosprecios, ni las envidias. Porque así somos. No soportamos que el éxito fluya gratis, hacemos pagar por ello, aunque eso implique cortar alas a nuestro pueblo.
Desde esta página sin importancia, donde no se corta a nadie el derecho a exponer, desde donde puedo hablar de lo que quiera con libertad y a proponerlo a quien me honre con su lectura, mi apoyo -aunque no signifique nada- y mis felicitaciones a esta nueva mecenas de la cultura para la ciudad de San Fernando.
Ojalá encuentre el apoyo necesario en empresas, particulares e instituciones para que no de por perdida ninguna batalla en favor de propiciar beneficios al arte que, en sus distintas concepciones, existe en esta Isla de León.
domingo, 15 de junio de 2014
Coherencia
viernes, 13 de junio de 2014
Palabras bordadas
miércoles, 11 de junio de 2014
El pensamiento heredado
Oro y plata (Desde el Puente de Triana)
martes, 10 de junio de 2014
Una vida de sueños
lunes, 9 de junio de 2014
El amor se equivocó (XIV)
Escritor
domingo, 8 de junio de 2014
¿Revolución o evolución?
viernes, 6 de junio de 2014
Suspiros de España
miércoles, 4 de junio de 2014
Dos Españas aún
Referendo por una corona
lunes, 2 de junio de 2014
Pan y...
Historia de un libro (a mi hermano Jesús Rodríguez)
sábado, 31 de mayo de 2014
La Muy Macarena
viernes, 30 de mayo de 2014
DE PROFUNDIS
Estando tan cerca de Pentecostés aún somos no pocos los "jartibles" que se giran cuando escuchamos un tambor por la calle; que nos entretenemos en ojear vídeos de la pasada magnífica Semana Santa, como esperando reencontrarnos con los sentimientos de aquellos momentos.
Por las calles aún resisten cortejos procesionales de devociones letíficas que calman el escozor de una semana de pasión que se queda corta y, entre marchas y perfumes de incensario del mes de María se alivian las sensaciones. Es así... No se puede negar lo básico que es el cofrade en ocasiones.
Es como el resorte de aquellas imitaciones de máquinas de fotografías que se vendían en los kioscos. Un click y salía disparado el muñequito del interior de aquella cámara.
Esta mañana, de forma inesperada me encuentro con unas imágenes de mi Cristo de clámide púrpura. Desde el interior de su templo se produce el inicio del Todo para los cofrades.
Dejémoslo claro... La salida procesional es, para muchos, Alfa y Omega, porque es ahí donde se conjugan las sensaciones más íntimas. Funciona aquella idea que se pierde en las centurias de llevar la Iglesia a la calle.
Pero vuelvo a la impresión que me causa esa escena. Desde el coro, se graba aquello que sólo tienen la dicha de disfrutar unos pocos. Fuera, en la plaza, suena una marcha. El sol y las sombras de la parroquia se conjuran para tejer una cortina invisible, pero inefable. No se ve qué pasa dentro.
La multitud oye con expectación. Se ha hecho costumbre en tan poco tiempo que, previa a la salida, suene una composición como a modo de salutación. Son las vísperas que preceden a la celebración de la Eucaristía, donde se nos entrega a Cristo, Cuerpo y Sangre.
Mientras, dentro de aquél rectángulo sagrado una vivencia que se basa en el inicio de todo un camino de penitencia, un rosario de creyentes; cada uno una cuenta y cada cuenta un Misterio -doloroso o gozoso-.
Las notas invaden el sagrado recinto y se levanta el paso. Tranquilo, a pulso, sin "¡al cielo con el romano!". Solo se oyen latidos emocionados -la percusión del alma-. El paso gira al compás buscando encuadrar el dintel de la puerta.
Sólo eso. Nada más.
De profundis clamavi ad te, Domine. Desde el abismo te llamo, Señor.
Porque esa es la evocación que aquél paisaje me rememoraba. Fuera, el gentío ávido de ver un año más como la Semana Santa nacía en su barrio otro Lunes Santo; dentro la contemplación, la emoción y la oración más íntima, como si esa fuera la última vez que fuésemos a contemplar ese instante.
Suena la agrupación, el paso se cuadra, tres golpes de martillo, una voz que manda...
Aquí empieza todo, ¿quién dice que acaba?
(Vídeo de Pepi García Valmaseda)
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