lunes, 2 de enero de 2017

¡Ya están ahí! (Un cuento para Reyes)


-¡Shhhhh! ¡No hagas ruido!


¿Qué pasa?


-¿No lo has oído?


No... ¿El qué?


-Están ahí.


¿Ya? ¿Si aún es temprano?


-¡Buf! Parece que no los conoces. 


¿Qué hacemos? ¿Nos esperamos? Porque si nos ven...


-Pues nada, tendremos que ir con cuidado.


Melchor, que andaba algo lento, apuró el último sorbo de la leche que les habían preparado a los tres Reyes Magos, y suspiró aliviado al partir de aquella casa habiendo cumplido, un año más, el encargo de hacer un poco más feliz a sus moradores en aquel último día de la larga Navidad.


La noche acababa de empezar.




lunes, 5 de septiembre de 2016

Fantasma



Era mi muerte anunciada;
tu silencio, la daga;
tus palabras, su hoja afilada;
tu indiferencia, la puñalada.

Mi razón lo sabía,
mi corazón lo negaba;
murió de una certera cuchillada
de tu mirada helada.

En las noches calladas
se oyen unas pisadas,
lamentos, llantos sin calma;
era mi amor, errante fantasma.


lunes, 18 de julio de 2016

Amor imposible


Cuando el deseo grita y la razón se despista, la luna parece tan alcanzable que no existen entre ella y nosotros ninguna estrella.

Engañar al destino, sufrir el presente. Cuando la luz se oscurece porque el ocaso aparece, y el reflejo se convierte en sombra.

Querer alcanzar el futuro, robarle al ahora minutos. El corazón muere en cada latido y la sangre, como el ácido, quema.

Soñar que no es un sueño, que el mañana no es un deseo. Explotan en mil pedazos las ilusiones, y la vida vuelve a ser monótona.

Hoy he conocido el amor, imposible. Hoy he conocido el amor imposible; un tú y yo que se ha quedado en un rincón de mi poema.

(Imagen: Extracto de <<La promesa>>, de mi libro "De profundis. Relatos y poemas de un hijo pródigo").

miércoles, 13 de julio de 2016

Una carta de amor


Le pidió una carta de amor, y pensó que el amor no cabe en un sobre.

De sus labios -trampas de carmín-, unas palabras le susurraron que de sus manos surgiesen, de cariño, acordes.

De sus ojos -mares donde naufragar-, una mirada le sugirió que su corazón bombease la tinta con la que escribir mil veces, de la amada, su nombre.

De su pecho -volcán en erupción-, una agitada respiración le instaba a querer conocer rápido las letras enamoradas del hombre.

Le pidió una carta de amor, pero su amor no cabía en un sobre.



miércoles, 1 de junio de 2016

Quererte pecar


Tus pestañas, orillas de sal;
tus ojos, salino mar;
tu cuerpo, isla salada, 
desnudo y ardiente arenal.

Tu mirada me atrapa,
no la quiero evitar;
tú, Sodoma y Gomorra;
yo, estatua por quererte pecar.





miércoles, 25 de mayo de 2016

Invadirte

Dí mi nombre, que quiero ver cómo se derrite entre tus labios, mientras tu lengua paladea cada letra mojada.

Dí mi nombre, que quiero sentirme embriagado del aliento que lo empuja extenuado.

Dí mi nombre tras los estertores de una guerra de pasiones, que quiero oír cómo alzas tu bandera blanca.

Dí mi nombre mientras, con los ojos cerrados, buscas con tu mano el arma de tu deseo; guerrera sin freno.

Dí mi nombre, dílo en el silencio; que al hacerlo sonará como una bomba que estalla en mis adentros.

Dí mi nombre. Tan solo susúrralo en el campo de batalla de sábanas tersas; que estoy ansioso por invadirte de nuevo.



domingo, 8 de mayo de 2016

Todo lo explícito


Contigo tendría beso explícito.
Mi lengua penetrando entre tus labios,
notando la humedad, al hundirme en ti, en tus músculos contraídos.

Contigo tendría nexo explícito. 
Mi cuerpo enganchado al tuyo,
palpando mis manos tu voluptuosidad,
con el deseo erguido 
mojado de tu rosáceo laberinto.

Contigo tendría anhelo explícito.
Mi pecho sobre tu espalda imagino,
mientras mi curiosidad alzada busca perderse, tras tus tersas caderas,
por el lujurioso y oculto camino.

Contigo sería todo lo explícito.
Ni un rincón de ti que dejar sin conquistar,
ni un palmo de tu piel sin paladear,
ni una postura sin probar;
todo contigo sería exquisito.



jueves, 5 de mayo de 2016

lunes, 2 de mayo de 2016

Versos oxidados

Versos oxidados son aquellos que las lágrimas y los suspiros han creado.

Al leerlos te infectan del dolor de quien los escribió. 

Al recitarlos, sus estrofas saben a hierro; sangre de un herido corazón.

Al escucharlos duelen, porque hablan del sentimiento que se envenenó.

Versos oxidados son aquellos hechos de lágrimas y suspiros; alambres olvidados.


viernes, 29 de abril de 2016

martes, 26 de abril de 2016

Desvarío



Digamos que no sé dónde dejar de mirarte.

Digamos que si fueses mar me ahogaría por amor.

Digamos que es fácil perderse en ti; por ti; contigo.

Digamos que la felicidad consiste en un <<solo los dos>>.

Digamos que tu mirada es fiebre, y el bálsamo tu voz.

Digamos que eres esa droga que se convierte en adicción.

Digamos que querer y amor no siempre es lo mismo: posesión y devoción.

Digamos que desvarío solo porque me he fijado en ti, y tú no sabes que existo.


domingo, 24 de abril de 2016

¿Para qué?


¿Para qué volar si ya estoy junto a ti?

¿Para qué alcanzar la luna si ya me ilumina tu sonrisa?

¿Para qué las estrellas si ya tengo el rielar de tu mirada?

¿Para qué las joyas si ya es mío tu corazón?

¿Para qué quiero más, dime, si contigo no me falta nada?






sábado, 16 de abril de 2016

Incoherencia


Respiraba mi corazón a ciento cuarenta pulsaciones por minuto, latían mis suspiros como si el aire me faltara.

Mi sangre pensaba como el rayo por mis venas, alterando mi mente ordenada

Mis ojos olían el perfume que tu cuerpo emanaba.

Mis oídos leían tu mirada que me susurraba.

Llegaste, y contigo llegó la incoherencia que mis sentidos perturbaba.


viernes, 15 de abril de 2016

El poder de tus ojos


¿Hasta dónde la mirada es llama que enciende, 
ola que desborda,
terremoto que remueve,
levante que te despeina el alma? 

¿Cuánto sería capaz de soportar, ay mortal, el batir de tus pestañas?

El poder de tus ojos, cuando en mí los clavas,
que es capaz de convertir mi razón, 
ay corazón,
en una zona devastada.


(📸 Estíbaliz Núñez)

miércoles, 13 de abril de 2016

Esqueleto


Quedaron los huesos. Quedaron los recuerdos; astillados, malheridos, descoloridos.

Quedó el esqueleto, semblanza inerte de la vida.

Quedaron las imágenes mudas, los momentos quietos, las historias sin voz; quedaron los tiempos dormidos.

Quedó la calavera, callado mausoleo mientras el mundo respira.


(📸 Jaime Ruiz) 

lunes, 11 de abril de 2016

La Sevilla de los viejos


Yo que vivo en Sevilla, que le he escrito versos y la quiero como se quiere a una gran amiga, confieso que es una ciudad encantada, pero llena de algoritmos que la hacen cerrada para quien la visita. No es tan abierta, sino que deja rendijas para ser vista. 

Sevilla, la de los tipismos, es la que se vende al exterior; pero existe esa otra que solo se conoce si se supera esa barrera emocional de la impresión. 

La Sevilla que yo adoro es la de los viejos; aquella que era sevillanía y no la del <<miarmerío>>, que es la que hoy prima.

Se podrá estar de acuerdo o no, pero para conocer la Sevilla sin milongas hay que ir más allá de esa ciudad que se quedó, sobre todo, con la falseta de su verdadera copla.




domingo, 10 de abril de 2016

Necesito el aire


He escuchado al aire susurrante, y creí que era el timbre de tu voz llamándome.

He olido al aire al traer primaverales fragancias, y creí que era el perfume de tu piel recién duchada.

He sentido al aire despeinarme, y creí que eran tus manos acariciándome.

He paladeado al aire cuando mi boca exhalaba, y creía que eran tus labios que me besaban.

He visto al aire mover las sábanas, y creí que eran tus deseos buscándome.

He comprendido que necesito respirar el aire tanto como sentirte, mi amada. 


sábado, 9 de abril de 2016

Cada renglón de tu cuerpo


Ese olor inconfundible, ese tacto; 
mi mirada, que es más lascivia que deseo, por poder abrir tu secreto; 
esa historia que solo tú y yo conocemos.

Ese deseo íntimo de perdernos el uno en el otro; de encontrarnos en nuestro  propio limbo, que es donde expiamos los pecados que cometemos a solas; 
tú dejando que me introduzca en ti, 
yo permitiendo que me hagas volar.

Ese poder volverte y acariciar con una mano tu piel de pergamino, 
mientras la otra recorre con el índice cada renglón de tu cuerpo.

El sueño empieza cuando, al cerrar los ojos, arden mis sentidos por volver a sentir tus palabras que despiertan mis ansias al tus hojas palpar. 






jueves, 7 de abril de 2016

Estrofas de primavera


Fresco el día, que la húmeda noche regalaba, había amanecido con las hojas de los árboles de lentejuelas de rocío bordadas.

Paseaba mis sentidos entre olores de recién mañana que aún se desperezaba; sol y luna se encontraban.

Sonreía mi alma. Mi ánimo se vestía de gala porque hoy quería salir a pavonearse frente a aquella vida que, a veces, deja sin ganas.

Fueron mis pies los que avisaron de lo que no me percataba: llovía. Mis pasos caminaban entre fingidas aguas de perfumadas fragancias.

Benditas lluvias de abril; benditas gotas blancas; benditos chaparrones que de pétalos encharcan los grises, y da color al mausoleo de las pisadas.

Sin paraguas negro aquella mañana, se aliaba la esperanza con aquellas guerrilleras estrofas de primavera que de ilusiones me mojaban.



domingo, 3 de abril de 2016

Cada renglón de tu cuerpo


Ese olor inconfundible, ese tacto, esa mirada que es más lascivia que deseo por poder abrir tu secreto; esa historia que solo tú y yo conocemos.

Ese deseo íntimo de perdernos el uno en el otro; de encontrarnos en nuestro  propio limbo, que es donde expiamos los pecados que cometemos a solas; tú dejando que me introduzca en ti, yo permitiendo que me hagas volar.

Ese poder volverte y acariciar con una mano tu piel suave, mientras la otra recorre con el índice cada renglón de tu cuerpo.

El sueño empieza cuando, al cerrar los ojos, arden mis sentidos por volver a sentir tus palabras que despiertan mis ansias al tus hojas palpar.

(La magia de un libro)


viernes, 26 de febrero de 2016

El silencio que nos habla

Silencio es la verdad que permanece callada, porque no nos gusta sus palabras.

Silencio es aquello que perturba, porque no estamos acostumbrados a escucharnos.

Silencio es la oscuridad y la paz que rompe el velo de los gritos, dejando sorda nuestra alma.


{Foto Antonio J. Ortega}

sábado, 20 de febrero de 2016

Soledad


A veces te busco, soledad, para escucharme a mí mismo.

No te creas que eres la menos deseadas de las circunstancias, querida codiciada.

Entre el gentío eres oasis; sombra en el desierto de los pensamientos perdidos.

No hay poesía mejor declamada que la paz del silencio cuando buscas, poeta, sus alas.

Huir del camino marcado sin importar que haya precipicio; escapar del cotidiano delirio.

A veces te busco, soledad, para encontrar mi propia vanidad.



(Imagen de Cádiz de Antonio J. Ortega)

lunes, 15 de febrero de 2016

Hoy es Lunes de Ramos

Hoy es el día del Vía Crucis del Consejo de Hermandades. ¡Y no tenía ganas ya! ¡No anhelaba ni nada encontrarme ese ambiente entre lo sentimental y lo devocional, inherente a todo cofrade que se precie!



Hoy voy a disfrutar como cuando era niño del balcón; de este balcón que se debate entre lo literario y la opinión personal en la tarde tranquila de un día de Cuaresma. 



Hablando de balcones, recuerdo cuando me asomaba al de mi tía Mari en su casa de la calle Almirante Cervera, frente al Cañón, a la asociación de cargadores  de San Fernando, La Trepá o el local de ensayo de la academia de la banda de música de la hermandad del Nazareno, cuando veía el discurrir de la cofradía de la Columna y contemplaba con sorpresa que el suelo que pisaba el Señor era un enlosado. Rememoro con cariño cuando me subía al estrado de piedra antigua en la casa de mi abuelo, en la Pastora, y veía, por fín, cara a cara al Cristo orante de los ojos verdes o al nazareno moreno de mi barrio.





Ay, Juan... Los años que han transcurrido ya de aquello; los mismos que cuando yo empezaba a alimentar el gusanillo cofrade con más celo. Y si mis titubeos en este mundo de las hermandades empezaron con mi querida del Ecce Homo, la primera que me vio trabajando para ella fue una recién nacida más allá de la huertachave, y de aquello hace ya tres décadas.





Treinta calendarios enteros, y parece que fue ayer mismo cuando a la incipiente cofradía de la Humildad y Paciencia se le ocurrió organizar su primer Vía Crucis en la cuaresma de 1988. Por entonces, para ello, solo podían ser expuestos a tal veneración crucificados. Y así se hizo; procesionando el que presidía la novísima parroquia.

Pero todo se ha engrandecido, y hasta qué punto. La humildad que la corporación del Domingo de Ramos siempre ha llevado a gala se ha convertido, por obra y gracia de su devoción, en algo de notable envergadura. Atrás quedaron ya las pértigas de madera anudada, las veneras de calamina -de las cuales conservo una en mi casa, y guardo con mucho cariño-; atrás quedó la paciencia de unos hermanos por ver crecer aquel germen que, de la mano del padre Pedro Nolasco, empezó a caminar sin prisas y sin pausas. 



Quedaron atras en esta fraternidad muchas circunstancias y personas que no deben ser olvidadas, porque hicieron realidad el hoy. Y hoy, qué cosas, se va a vivir un extraño Lunes de Ramos. Una feligresía que se volcará con su Cristo, un cortejo que buscará hacer su ofrenda al Santísimo donde siempre: en la Iglesia Mayor; que redoblará sus campanas para anunciar que ya está allí el Señor de la Ardila; que enfilará el dintel con la expectación de quienes le están aguardando, mientras suenan salmos dentro de la morada santa.



¡Sí señor! ¡Hoy es Lunes de Ramos! Y eso solo lo puede hacer posible un Cristo a la cruz agarrado. ¡Con coraje! ¡Con amor! Que viene llevado en volandas por el fervor de su gente. Y yo lo veré desde mi balcón hispalense al igual que, como cuando era pequeño, desde aquellos que ya no son sino recuerdos lejanos. 



Quién me iba a decir a mí -ay, los años- que desde la misma Sevilla iba a poder rezarle un día como hoy, a través de este ventanal, a mi Señor de la Humildad.




(Inágenes de Hermanos de la Misericordia, JCC, Hermandad de Humildad y Paciencia, varios autores y archivo personal)

jueves, 11 de febrero de 2016

Amada enemiga

Tienes a mi corazón bombardeándote versos que se disparan en cada latido, 
y en mi pecho explota -ay, bombas- 
tu mirada, tu sonrisa, tu voz, tus caricias, hasta el más pequeño guiño.

Tienes a mi alma en vilo,
esperando la artillería de tus besos 
para que hagas saltar en mil pedazos 
las trincheras de mis sentidos.

Tienes, amada enemiga, 
la bandera blanca ondeando mi rendición. Mi labios proclaman tu conquista; palpitan nerviosas mis manos alzadas mientras me entrego a tu delirio.